miércoles 25 de noviembre de 2009

El Lado Oscuro

Desde hace años la cantinela viene siendo la misma. Letras escritas en pdfs y blogs anunciando a bombo y platillo lo novedoso y espectacular de la actuación tal o cual. Márqueting. Luego uno llega y se sienta esperando ver tan impactante y rompedora actuación, ya sea en el sillón para un ver un cortometraje o en un bar para ver un recital, y se encuentra con una actuación ensayada a medias, sin pretensiones o con pretensiones -eso da igual-, y poco muy poco concienciada y profesional.

Y uno piensa joder, lo mal que lo tiene que estar pasando. Lo mal que lo tiene que pasar este director cuando lo proyecten en la sala o lo mal que lo tiene que pasar esta chica cuando recite. Porque sabe que la culpa no es suya, que la han vendido. Alguien se ha apropiado de sus ganas y ha escrito un pdf o un blog hinchándola a más no poder, para atraer audiencia. Enumerando logros que aún no ha conseguido. Audiencia que llega como yo y se decepciona, porque lo que le han vendido no es lo que está viendo.

Siempre igual, desde hace unos años. Da igual la reseña que leas, por lo general se vende ya sea, como digo, una película de estreno o un petit suisse, se vende sin ninguna honestidad. Y uno trata de ser sincero con su arte, con sus proyectos, y a veces piensa en cómo le pueden echar tanta cara dura, será que acaso comen de eso.

Y va a ser que sí. Que comen de lo que venden y una vez vendidas las entradas o servidas las cervezas si no te gusta te jodes. Lo cual me lleva a dos conclusiones y una reflexión.

Primero la reflexión: que no es cuestión de condenar a los que lo hacen, que es una putada, pero te jodes, porque la gente está intentando comer. Y las conclusiones son las habituales, la primera que el buen arte no se vende, se lo encuentra uno por la calle, en los graffitis, por ejemplo. Los mejores libros que he comprado (vale, compro libros, no me los encuentro) no son los que me han publicitado. Son los que me he encontrado en la librería como por sorpresa, y suelen ser los más baratos. De todos modos esto ya lo ha dicho mucha gente antes.

Cuando se cobre para entrar a una calle a ver un graffiti entonces los graffitis serán una mierda.

Y la segunda conclusión es como siempre el capitalismo animal este que tenemos encima, que hace negocio de lo que sea, hasta de la violencia de género. Y si no que le pregunten a Mr. Jackson, que vale más muerto que vivo. Anda, como los pintores.

domingo 22 de noviembre de 2009

Katana


miércoles 11 de noviembre de 2009

8 millones



En shintoismo se dice que hay 8 millones de Kamis.

Es el numero que se usa para indicar: infinito.

martes 3 de noviembre de 2009

Politeismo



(aviso: sin tildes)


A pesar de los cientos de altares, siempre hay un Kami que poco a poco va unificando creencias. Es Inari. Representado en forma de Zorro. Sin embargo Inari comparte su lugar con otros -llamemosles- espiritus. Fushimi es el el monte donde se encuentra el complejo de santuarios mas grande dedicado a Inari de todo Japon. Mas de catorcemil Toris rojos enmarcan el camino, dando al sendero a traves del monte un aura de sublimacion.

Alli se encontraban altares donde no habia cruces, sino singulares objetos de veneracion como una piedra con una cuerda atada y unas inscripciones. No se que arcanas invocaciones estarian alli escritas, pero su vision, mientras el viento la azotaba y las ramas de los arboles hacian un sonido como de cascabeles, me trasportaba a algun meta-espacio meditativo, donde estaba a solas conmigo mismo.

Los ciudadanos que se acercaban a este monte dejaban ofrendas en forma de tiras de pajaritas, sake o arroz. Todo fruto del trabajo del hombre. Pedian por sus muertos o prosperidad economica. Rezaban al Zorro, al Leon o a la Piedra. Luego se iban y quedaba una vela encendida o una bandeja con comida.

Y entonces los gatos, ultimos reyes y dioses por sobre todos nosotros, salian de sus escondrijos y se merendaban las ofrendas. Se la repartian como buenos hermanos y se volvian a escabullir entre el laberinto de altares, con la panza bien llena. El ser humano reza, los dioses proveen y los gatos comen y duermen la siesta.