Desde hace años la cantinela viene siendo la misma. Letras escritas en pdfs y blogs anunciando a bombo y platillo lo novedoso y espectacular de la actuación tal o cual. Márqueting. Luego uno llega y se sienta esperando ver tan impactante y rompedora actuación, ya sea en el sillón para un ver un cortometraje o en un bar para ver un recital, y se encuentra con una actuación ensayada a medias, sin pretensiones o con pretensiones -eso da igual-, y poco muy poco concienciada y profesional.
Y uno piensa joder, lo mal que lo tiene que estar pasando. Lo mal que lo tiene que pasar este director cuando lo proyecten en la sala o lo mal que lo tiene que pasar esta chica cuando recite. Porque sabe que la culpa no es suya, que la han vendido. Alguien se ha apropiado de sus ganas y ha escrito un pdf o un blog hinchándola a más no poder, para atraer audiencia. Enumerando logros que aún no ha conseguido. Audiencia que llega como yo y se decepciona, porque lo que le han vendido no es lo que está viendo.
Siempre igual, desde hace unos años. Da igual la reseña que leas, por lo general se vende ya sea, como digo, una película de estreno o un petit suisse, se vende sin ninguna honestidad. Y uno trata de ser sincero con su arte, con sus proyectos, y a veces piensa en cómo le pueden echar tanta cara dura, será que acaso comen de eso.
Y va a ser que sí. Que comen de lo que venden y una vez vendidas las entradas o servidas las cervezas si no te gusta te jodes. Lo cual me lleva a dos conclusiones y una reflexión.
Primero la reflexión: que no es cuestión de condenar a los que lo hacen, que es una putada, pero te jodes, porque la gente está intentando comer. Y las conclusiones son las habituales, la primera que el buen arte no se vende, se lo encuentra uno por la calle, en los graffitis, por ejemplo. Los mejores libros que he comprado (vale, compro libros, no me los encuentro) no son los que me han publicitado. Son los que me he encontrado en la librería como por sorpresa, y suelen ser los más baratos. De todos modos esto ya lo ha dicho mucha gente antes.
Cuando se cobre para entrar a una calle a ver un graffiti entonces los graffitis serán una mierda.
Y la segunda conclusión es como siempre el capitalismo animal este que tenemos encima, que hace negocio de lo que sea, hasta de la violencia de género. Y si no que le pregunten a Mr. Jackson, que vale más muerto que vivo. Anda, como los pintores.
El Puente
Hace 2 meses

