martes 30 de junio de 2009

El Club de los Saxofonistas Calvos

En el Club de los Saxofonistas Calvos no admitimos a gente como tú.


Tú, calvo, o tú, saxofonista, que ni siquiera sabes lo que es tocar un saxofón mientras tu calva brilla a la luz de la luna.


Seres despreciables se arrastran por las calles de esta ciudad.

Nosotros tocamos el saxofón y hacemos brillar nuestra calva.

Seas como seas, no eres como nosotros.


Ni que decir tiene que no sólo no admitimos a calvos o a saxofonistas. Tampoco admitimos a saxofonistas calvos. La calvicie y el saxofón no lo son todo. Hay que tener acritud.


¿Crees que eres distinto? ¿Que con tus mangoneos y simples cultismos vas a conseguir respeto? No tienes ni idea de lo que es ser distinto. Hay que nacer distinto, hay que vivir, no basta con sentirlo en el corazón. No basta con pavonearse delante de la gente. Tienes que tener una puta estrella sobre la cabeza, chaval. Nena.

Firmado:

El CSC
We rule the world

Piérdete


domingo 28 de junio de 2009

miércoles 22 de abril de 2009

La Casa Encantada

En mi piso hay varias puertas:

La Primera de ellas es La Puerta que no se puede cerrar. Si no tienes cuidado, puedes cortarte un pie al pasar.

La Segunda es la Puerta que lleva hasta Ella, hasta todas las Ella. A veces se mira al espejo, a veces duerme, a veces se viste o se desviste.

La Tercera es la Puerta del Peligro. Lo que está detrás puede causar la locura al más listo.

La Cuarta Puerta no lleva a ninguna parte ni da a ninguna habitación. Está allí, esperando a ser abierta en un rincón.

La Quinta Puerta deja pasar la luz pero no la imagen.

La Sexta Puerta lleva a la Quinta Puerta.

La Séptima Puerta no se puede abrir. Si se inteta, se pueden derrumbar cosas sin fin.

lunes 13 de abril de 2009

In bello primus

La rubia:
Su melena rizadísima golpea el aire. Litros de alcohol. Olor a cigarrillos. Luces de un garito a medio fundir. Euforia. Poder en las venas. Ríos de ejecución, de terminación extrema ¿Mañana? Cuán largo me lo fiáis.

Ego:
Cierro los ojos y tecleo. Localizo lugares virtuales. Estudio paisajes, probabilidades. Elaboro teorías de la conspiración y maúllo al gato. Me retrepo a mí mismo y me deslizo por las paredes. Mi sombra es parte de mí. A veces es mi parte favorita. Y sobre todo: la batalla.

El viajero:
Deja caer su cuerpo sobre un sillón de acero. La pantalla ilumina su rostro, barbudo, azul. Sus grandes manos se aferran al portal de otros mundos. Conduce, pero no se transporta a sí mismo. Lleva una maleta llena de plomo. En esa maleta están algunos de los sueños que soñamos desde niños.

Ego.2:
Escribes frenética, fanática. Has desarrollado el arte en tus dedos. La pantalla brilla en tus gafas, que no ves. Te deslizas arriba y abajo por tus escritos, seleccionando, corrigendo, a una velocidad mental. Borras y reescribes. Es precioso. Soy testigo de La Inspiración.

Inconnu:
Sólo la parte del mundo que apesta es una mierda. Aún a riesgo de parecer optimista te diré que hay cosas que huelen bien. Un café de estación, un narguilé, un coño húmedo. Y la capa virtual que echas sobre tus hombros, el elenco de personajes que despliegas como cartas de la baraja ¿Apestan? ¿Qué curas, doctor?