En el Club de los Saxofonistas Calvos no admitimos a gente como tú.
Tú, calvo, o tú, saxofonista, que ni siquiera sabes lo que es tocar un saxofón mientras tu calva brilla a la luz de la luna.
Seres despreciables se arrastran por las calles de esta ciudad.
Nosotros tocamos el saxofón y hacemos brillar nuestra calva.
Seas como seas, no eres como nosotros.
Ni que decir tiene que no sólo no admitimos a calvos o a saxofonistas. Tampoco admitimos a saxofonistas calvos. La calvicie y el saxofón no lo son todo. Hay que tener acritud.
¿Crees que eres distinto? ¿Que con tus mangoneos y simples cultismos vas a conseguir respeto? No tienes ni idea de lo que es ser distinto. Hay que nacer distinto, hay que vivir, no basta con sentirlo en el corazón. No basta con pavonearse delante de la gente. Tienes que tener una puta estrella sobre la cabeza, chaval. Nena.
Firmado:
El CSC
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